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Tipos de remates inmobiliarios

Inmobiliario

En esta ocasión, hablaremos de tres tipos de remates inmobiliarios en los que un inversionista o comprador puede participar para obtener ganancias o bienes raíces con precios muy convenientes.

Ahora bien, conviene describir de dónde provienen dichos remates.

Un remate inmobiliario es resultado de un conflicto legal, que puede ser entre un banco y un deudor, entre dos particulares, por controversia de arrendamiento, un juicio mercantil, por mencionar algunos casos, y cuya resolución depende de la venta forzosa de un inmueble o la liquidación de una deuda.

Una acotación: nuestra recomendación es prestar especial atención a los remates provenientes de juicios especiales hipotecarios, pues son los que presentan menos problemas en el desarrollo de los mismos.

Luego entonces, nosotros clasificamos los remates en tres categorías para su mejor comprensión, y de esta manera también podemos determinar la conveniencia de ciertos factores respecto de los objetivos del comprador.

CESIÓN DE DERECHOS LITIGIOSOS. Cuando hablamos de comprar la cesión de derechos en un juicio hipotecario, estamos adquiriendo la deuda pendiente. Es decir, el banco deja de ser el acreedor, y nosotros como compradores tomamos su lugar. Los intereses y el saldo original son nuevas prestaciones que el deudor debe cubrir en favor nuestro, ya sea por el pago líquido o por la venta de un inmueble anteriormente determinado como garante ante un contrato celebrado para la obtención de un crédito hipotecario. Esta adquisición debe realizarse ante notario público y desde luego, la institución bancaria correspondiente. Así también, su compra es anterior al dictamen de un juez para ordenar la venta forzosa del inmueble en una subasta pública.

La conveniencia de comprar una cesión es que la ganancia esperada es superior a un 50% del valor de inversión original. Además, desde aquí tenemos la posibilidad, a largo plazo, de obtener el inmueble por adjudicación, lo que incrementa con creces el valor de la inversión. Dado el caso, tenemos que terminar el juicio en su totalidad o casi.

REMATE JUDICIAL. Propiamente dicho, un remate judicial es una subasta pública ordenada desde un juzgado civil de un inmueble producto del juicio correspondiente.

Cuando un inversionista decide participar en esta subasta, debe cubrir el costo de un billete de depósito antes de la fecha, lugar y hora determinadas para la celebración del evento. Cabe mencionar que aquí entramos como postores, terceros interesados en la propiedad sin ninguna participación en el conflicto que originó la venta forzosa.

Durante la subasta, los postores podrán ofrecer mediante pujas, y la mejor oferta determinará quién ha conseguido hacerse del remate.

Vale la pena comentar la existencia de las almonedas. Almoneda no es más que la cantidad de intentos de venta que tiene equis propiedad. Pongamos por ejemplo, un inmueble se vende en la primera almoneda, con 2/3 partes del valor arrojado en un avalúo como punto de partida; otra, en cambio fue vendida en la segunda almoneda, pues en la primera no hubo postores, y esta vez el valor mínimo fue de 3/5 partes del valor de avalúo (el cual, dicho sea de paso, es inferior al valor del mercado inmobiliario convencional). Más aún, si llegamos a la tercera almoneda o posterior, esta será “sin sujeción a tipo”. Esto significa que no hay un valor establecido, salvo un monto mínimo acordado entre el juez y el banco (y cuyo precio será significativamente inferior al que establezca el propio avalúo).

Una vez que somos ganadores de una subasta judicial, nos corresponde terminar los trámites de adjudicación, escrituración, desalojo de los ocupantes anteriores y la posesión del inmueble. Con todo, el ahorro es mayor al 35% respecto al precio ofrecido en compraventa tradicional. Es importante tener en cuenta que esta compra se realiza ante notario y con el propio juzgado, por lo que no existen más anticipos que el costo del BIDE (billete de depósito en BANSEFI, actualmente Banco del Bienestar).

REMATE BANCARIO ADJUDICADO. Como su nombre lo indica, aquí estamos comprando una propiedad que el banco ya ha adjudicado. En este caso, el margen de ganancia común es del 15% respecto al valor del avalúo.

Tenemos algunas variaciones respecto al estatus legal de estas compras. Tales son:

  • Sin escritura y sin posesión. Nos tocará terminar el proceso legal, tramitar la escrituración, lograr el desalojo y así obtener la posesión del inmueble.
  • Sin escritura y con posesión. En ocasiones, el banco ya ha logrado la posesión del inmueble, que ya se puede habitar, y nos corresponderá tramitar la escrituración.
  • Con escritura y sin posesión. Aquí nos tocará realizar el lanzamiento (desahucio) y lograr la posesión.
  • Con escritura y con posesión. En este caso es compraventa directa, con una pequeña ganancia.

En todos los casos, tenemos que tener en cuenta que el desarrollo legal no tiene tiempos establecidos de entrega o resolución. Esto se debe a diversos factores, como los recursos que un deudor pueda interponer para entorpecer el juicio, o cuestiones meramente burocráticas, e incluso, si el abogado encargado no es especialista en el tema de remates, quizá sus trámites no sean correctos o no sepa cómo conducir el litigio.

Del mismo modo, destacamos que no es posible obtener remates inmobiliarios con créditos, salvo casos muy especiales. Del mismo modo, no existen los conceptos como anticipo o enganche, dada la naturaleza de los propios remates.

Autor: Lic. Marco Vinicio Ayuzo González
Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados.
Cédula Profesional: 11610600.
Protección inmobiliaria.

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